Declaración de intención

Me interesan las periferias de la cultura panameña: la popular y la exquisita. La imagen de Panamá y la identidad de Panamá. Las manifestaciones híbridas y la fútil búsqueda de la auténtica panameneidad.

La arquitectura de Panamá. La relaciones complicadas entre la belleza y el ornamento; entre la representación aspiracional y la dura realidad; entre el imaginario colectivo y el entorno construido.

La historia de Panamá, especialmente su complicada relación con los Estados Unidos. La incómoda interdependencia entra la ciudad de Panamá y la Zona del Canal. Y esa frontera: desaparecida y olvidada, pero persistente.

La quimera del progreso —los rascacielos y los rellenos, el lujo y el donaire— y sus consecuencias. El shopping mall como la más auténtica expresión del zeitgeist panameño.

Los ecos y las cacofonías y las exposiciones múltiples. Los palimpsestos y los borrones y los tachones. El tramado y el pixelado. El blur y el babble. El ruido blanco y la caja blanca.

Mis santos patronos son a la vez las frigideces del minimalismo riguroso y los placeres del colorinche tropical.