Retratos y Paisajes

Y hablando de Marcel Duchamp, últimamente he estado coqueteando con el arte retinal: hacer cosas simples, lindas y tontas, libres de cualquier bagaje conceptual. También con hacer cosas reales, tangibles, piezas museables. Ergo, esta serie de acuarelitas intitulada Retratos y Paisajes (porque todas funcionan igual cuando se muestran en Portrait que en Landscape). Estas canciones de amor a nuestro amor tropical por el colorinche —pero hechas por un arquitecto castrado por la regla T— son ejercicios improvisados y a mano alzada que, dependiendo del estado anímico del artista ese día, están plagados de pequeñas imperfecciones. Porque perfecto solo Dios. 

Como todo proceso terapéutico, este proyecto ha sido una serie de breakthroughs que revelan problemas adicionales sobre los que trabajar, y así ad infinitum. Superadas la vergüenza de no saber dibujar y el estrés de producir piezas enmarcables, le tocó el turno a la galopante compulsión por el coleccionismo que me impulsaba a catalogarlas y archivarlas a la espera que la Fundación Guggenheim me las comprara. De ahí el ejercicio presente de regalarlas a los cuatro vientos, para dominar mis instintos de padre sobreprotector. Y ahí deben estar, alegremente adornando paredes y refrigeradoras en diversas latitudes y longitudes. Claro que para no perder la cuenta, cada pieza adopta el nombre de su nuevo custodio.

Serie 1 (2015–2020): 75 unidades de 6″ x 4″. 

Serie 2 (2020– ): 26 unidades de 8″ x 6″.